El mundo se estremeció ante la noticia de la masacre del semanario Charlie Hebdo, doce muertos, cuatro personas heridas, un orgullo gravemente maltratado, millones de novelas interrumpidas cada diez minutos y como era de esperarse una avalancha de publicaciones que defendían a morir la libertad de expresión; en Colombia sentimos la muerte de nuestros queridos franceses como propia, tan propia que nos dolió más que la de mujer que vio morir a su hijo a las afueras de un hospital porque no lo atendían, del campesino que sostiene a cuatro más y perdió sus extremidades por una mina quiebra patas, entre otro tipo de chascarrillos de esa clase que pasan a diario en nuestro país, es que tenemos un corazón tan grande y un pensamiento crítico tan amplio que creo que los Charlie Roberto, Charlie Falcao, o Charlie Obdulio tuvieron que inundar nuestras registradurías.
Colombia, país de un gran y sagrado corazón, tanto que no puedo imaginar al procurador persignándose, rezando por la libertad de expresión de rodillas a la virgen de la chancleta, con la misma que le pega al niño que tiene en sus piernas por recordarle que en nombre de la iglesia católica el mismo quemo libros que él consideraba “herejes” en la ciudad bonita, un claro acto contra la libertad de expresión y de pensamiento, y mírenlo ahora es procurador, si no hubieran matado a los yihadistas, a lo mejor uno de esos se viene para Colombia y lo nombran ministro de tic o hacker encargado.
Pero que viva la libertad de expresión, que vivan los mensajes en contra de la masacre de Charlie Hebdo, que permanezcan grabados en la inmortal internet, justo debajo de los que dicen que lo que paso con María Del Pilar Hurtado es persecución política y que espiar políticos y periodistas que opinan diferente al Reich, digo a la extrema derecha es necesario para mantener la paz que my president nos regaló. Muerte a los extremistas yihadistas, no más agresión a la libertad de expresión y es que el que opine diferente se le abre proceso por guerrillero y colaborador de los islamistas.
Yo soy Charlie Hebdo, como periodista daría mi vida por lo que pienso, opino y digo lo que se me dé la gana, creo en la libertad de expresión, creo en el amor, en los poemas para expresarlos, como creo en el odio y el papel para manifestarlo, pero no creo en quienes se estremecen por lo ajeno por parecer actualizados y no sufren con lo propio, ni hacen nada por respetar la opinión del otro, vivimos en un país intolerante, así que invito a todos quienes dicen “Yo soy Charlie Hebdo” digan “Yo soy tu hermano y te respeto” porque la libertad de expresión comienza en el trabajo, en la universidad, en el otro no en lo que los medios nos meten si o si.
Editorial por: Néstor David Mancilla Peña
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EliminarLIBERTAD
EliminarPor: Nicolás Torres
Todo comienza con el respeto hacia el pensamiento ajeno, pienso que la libre expresión debe ser “libre”; a nadie le debe importar lo que diga o deje de decir en cualquier momento de la vida de cualquier individuo. Está en todo su derecho publicar y comentar lo que piense acerca del tema relacionado. En este caso, hubo una masacre en París por la ridiculización de las creencias musulmanas, la cual fue una falta de respeto, cultura e inmadurez por parte de este grupo islámico.
Entonces para decir o hacer algo, tengo que pedirle permiso a un grupo de desconocidos o tengo que enviar la información que publicaré a personas (trogloditas) que en mi vida he visto y que no quiero cruzar en mi camino para ver si están desacuerdo o no con el tema que tengo en mente.
Esto no es de días atrás, la libre expresión viene de antes, la libertad es lo único que tenemos en nuestras manos para defendernos ante un disgusto de gustos.
Este tema no está en el aire como algunos creen o como lo afirman algunas personas en otras partes del mundo. La libre expresión es un derecho que todos debemos tener muy claro en el momento de expresar algo pensado.
-En el Artículo 19 de la "Declaración Universal de los Derechos Humanos", se lee: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
Estoy de acuerdo y me hago al lado de todo aquel que piense que la libre expresión es más que un derecho, es como el aire de cada uno, es como nuestra puerta o salida para diferenciarnos de los demás, romper esas barreras que nos hacen cuadriculados en el momento de elegir la diferencia, es eso que nos hace únicos, es como un pedacito de tranquilidad cuando sé que no pienso igual que todos o por lo menos, no pienso como todos y que puedo decir todo lo que quiera para todos aquellos que me quieran oír sin importar lo que digan de mí o hagan sobre mí.
El respeto hacia el prójimo es esencial en este mundo del periodismo pero tenemos que tener en cuenta, lo que diga puede afectar a otro, por eso fue la reacción de este grupo de bárbaros ante unos idealistas con una visión mas allá de sus propias narices, aquí va de la mano, la ignorancia y falta de conocimiento ante un mensaje irónico o un mensaje con otro sentido que quiera hacer cambiarle el rumbo de la vida, un mensaje que nos hace pensar y acatar la idea publicada.
A veces sólo leemos y no entendemos; o miramos y dejamos ahí como si nada. Tenemos que estar atentos con la intención del mensaje visto para dar una buena reacción o respuesta a un público que está rodeado de guerra y tristeza, no es culpa de ellos vivir en un circulo social de esos, pero sí es culpa de ellos reaccionar como si estuviéramos en una época donde la fuerza bruta domina al hombre. Ojalá esto no quede en sólo letras y algún día puedan entender que mi mundo no gira alrededor de ustedes y que ustedes son un mundo diferente donde sus pensamientos pueden ser leyes y sus palabras sean condenadas a la aceptación de ideas ajenas ante una mente poco desarrollada.
Mi invitación es aprender a respetar y aceptar a cada individuo que pisa la tierra, ya sea por su forma de pensar o actuar y no juzgar sin razón alguna, tener los argumentos apropiados para defender nuestras ideas ante los demás.
¿DEBO DECIR LO QUE PIENSO O NO?
ResponderEliminarLos seres humanos han vivido en un mundo de violencia, discordia y peleas durante toda su vida. Al parecer, esto jamás cambiará por el simple hecho de que cada individuo tiene su propia opinión y punto de vista a cerca de la multitud de temas que se pueden tocar. Es indudable que muchos piensen totalmente diferente a los otros; como también no cabe duda que muchos pueden concordar con las ideas del prójimo; pero lo que definitivamente no se puede negar es que así muchos piensen de manera similar, jamás pensarán igual.
Simplemente cuestionen a dos personas con la misma pregunta. A lo mejor las dos coincidan con la misma idea y se dirijan a la misma respuesta, pero ésta será respondida de manera distinta. Por ejemplo: -¿De qué color es el mar? -Puede que uno responda: -¡AZUL! -Como puede que otro diga: -¡TRANSPARENTE! -Y a lo mejor los dos tengan la misma visión del color del mar.
Por: María Camila García
Aproximadamente hace dos meses ocurrió un atentado en la sede de Charlie Hebdo en París debido a la burla y el sarcasmo que la revista satírica francesa hace ante diversas religiones como el Islam.
A partir del asesinato de doce personas que produjo dicho atentado, surgieron campañas como la de “Yo no soy Charlie”, la cual no está a favor de la burla que el semanario realiza, como también hay campañas contrarias a éstas que defienden la libertad de expresión.
En primer lugar, creo que es necesario reconocer que en algún momento de nuestras vidas hemos discutido con alguna persona debido a la diferencia de pensamientos existentes. Pues es imposible pensar exactamente igual a alguien porque cada ser humano vive experiencias diferentes, crece en una sociedad distinta y simplemente, piensa a su manera. Por lo tanto, me atrevo a decir que es completamente necesario tener como derecho fundamental la libertad de expresión.
Para nadie es perjudicial poder decir lo que quiera y expresarse, no? Antes es favorable para cada uno poder transmitir sus ideas a las demás personas ya que se está haciendo escuchar y se está haciendo visible ante la sociedad. Definitivamente ese no es el problema. Entonces, ¿cuál es el verdadero problema que trae consigo mismo la libertad de expresión? -No es realmente lo que se dice sino más bien como se dice porque al fin y al cabo cada cual puede afirmar lo que cree, pero es en ese momento en el que el individuo debe reconocer que así como cada persona puede decir lo que quiera, también tiene derecho a criticar lo que otros piensan.
La cuestión está en el modo en el que las personas actúan y hablan a cerca de algo que no les parece. Si por ejemplo, Pedro se encuentra haciendo una fila, de repente llega María y se le cola a propósito y Pedro se enfada y le grita: -¡Oiga vieja! ¿Qué le pasa? ¡Yo voy primero que usted! ¡Quítese de ahí! -Probablemente María se sienta agredida verbalmente por Pedro y pueda enfadarse mucho más y hasta responderle peor; pero si de lo contrario, Pedro le dice de manera apacible: -Disculpe señora, yo voy primero que usted. -A lo mejor María le ceda el puesto y no se sienta agredida como en la situación anterior.
En el caso del semanario Charlie Hebdo, el problema no es sólo la burla que hacen sino también la difamación que pueden llegar a causar en cierto entorno. Es decir, cuando una persona habla más de la cuenta y no conoce suficientemente el tema de lo que se está hablando, no debería opinar debido a que no tiene la información y el conocimiento válido para brindar ideas coherentes. Por lo tanto, esta clase de personas, además de refutar y criticar, sabiendo que no saben nada estarían inventando, engañando y mintiéndole al receptor. Y aunque insisto que ningún ser humano piensa igual que el otro, podríamos preguntarnos a nosotros mismos si realmente nos gusta que nos mientan?
Desde la Antigüedad, muchos filósofos han hablado a cerca de la ética y muchos han llegado a la conclusión que no se puede determinar qué es bueno o qué es malo, pues se establecen juicios morales que implican su valoración. Por lo tanto, pienso que es necesario crear una balanza donde no hay necesidad de irse a los extremos. Dicen por ahí que “no debes hacer lo que no quieres que te hagan” y pienso justamente que esa frase es la que se debe aplicar. Si no quieres que te maten, no asesines; si no quieres que se burlen de ti, no te burles… -¿Soy Charlie o no soy Charlie? -Soy un poco de las dos y nada de ambas. Simplemente soy un punto entre las dos que cree que no hay acabar con la vida del otro, pero tampoco se puede andar jugando y difamando con las creencias de alguien; pues se puede estar muerto estando vivo, pero no vivo estando muerto.
EliminarLo quiero decir.
ResponderEliminarPor: Terry Rueda
No hablo de libertad como derecho cuando digo y hago lo que se me da la gana, pues mis derechos se acaban cuando comienzan los de las otras personas. Apoyo el respeto hacia los demás y ello implica, reflexionar acerca de las personas al ser aptos al tomar sus propios decretos en los procesos políticos, sociales, culturales con el cual ellos se sientan participes de lo que pasa en el mundo, por lo cual ninguna cultura o raza es superior o inferior a otra, simplemente están regidos bajo diferentes culturas y creencias y esto merece respeto.
Las características de cada ser humano son puras definiciones asentadas en los prejuicios y afirmaciones que no sirven si no para interés en particular o en su defecto político, que intentan como siempre la manipulación indirecta por medio del chantaje.
Entonces no sería de extrañarnos que la gran mayoría de las expresiones sean controladas por los poderes que rigen cada nación y cultura y que los medios están dispuestos a autocensurase para protegerse de los posibles represalias que estas puedan traer consigo.
En el caso de Charlie Hebdo que fuera de publicar contenidos que tal vez fueron de mal gusto para algunas personas o tal vez la afectaran de manera discriminatoria, dejo en claro que la victoria en la libertad de expresión esta en el defender en exponer lo que pensamos de algo con lo cual no estamos de acuerdo.
Los colombianos somos personas de corazón alegre, guiados por lo que nos apasiona, nos gusta decir las cosas tal cual las pensamos sin pensar lo que esta opinión o comentario pueda traer, es algo de lo que tenemos que estar orgullos el no tener miedo a decir lo que pensamos, opinamos a decir lo que amamos y lo que odiamos, al defender nuestros derechos, al reclamar nuestra libertad de expresión como algo inalienable, al defender nuestra alma de periodistas, al querer llenar la duda que nos muestra el país para poder aportar algo y no quedarnos con lo que se nos dice.
Vivimos en un país joven, que hasta ahora está creciendo, que a veces nuestra ignorancia nos traiciona que el miedo nos puede poner a dudar, pero que a pesar de las derrotas que asumamos siempre nos levantamos, el recuperar nuestra alma y nuestra derecho a expresarnos es un compromiso de todos, el no dejar perder la esencia que nos hace humanos, al siempre dudar de lo que nos dicen, porque lastimosamente vivimos en un país donde priman mas los derechos particulares que los generales, donde los pilares del poder están pensando en su próxima campaña que en el bienestar el pueblo.
Aprendamos a vivir, a respetar la opinión del otro y sobre todo aprendamos que la libertad de expresión es algo que los demás no quieren decir ni oír.
¿Religión intolerante o estupidez humana?
ResponderEliminarPor: Juan David Gómez
“No llevaras por encima de tu corazón a nadie aunque haga, diga o piense diferente” están son las palabras que nos enseñó Jaime Garzón durante una conferencia en Cali, citando a los indígenas de nuestro país. Una frase que nos habla sobre la igualdad y la tolerancia, valores que al parecer no tienen los asesinos de los caricaturistas de la revista satírica francesa Charlie Hebdo.
Durante este atentado 12 personas fueron asesinadas en la redacción de la revista satírica francesa. El ataque iba dirigido a los caricaturistas de la revista como respuesta ante las publicaciones sobre la cultura musulmana, acción por la que reaccionaron las masas repudiando el hecho.
Que yo sepa el islam es una religión rica en cultura, han desarrollado su propia literatura, ciencia, arte, arquitectura y tipos música, ¿entonces es una religión de incultos y barbaros?, no es perfecta, pero tampoco es una religión que justifica el asesinato.
No se trata sobre quien pasa por encima de las creencias del otro, sino de las estúpidas reacciones de las personas ante las críticas, si realmente las palabras son invención humana porque creen que estas pueden afectar a su Dios, si ni a los musulmanes pueden tocar.
La intolerancia provoca hechos barbáricos como este acto terrorista y nos ha hecho pensar como limitar nuestra libertad de expresión, es injusto limitarnos cuando las palabra no matan y si estamos hablando de limes y respeto hacia una religión, pues no entiendo como sus límites van más allá de los unos caricaturistas que derraman tinta en vez de sangre y provocan humor en vez de lágrimas, esto no lo promueve el islam, sino el radicalismo al que se somete el hombre, cuando somos fieles a algo y cambiamos el amor por el odio “justificado” se terminan creando grupos como los yihadista, solo falta el día en el que surjan y se creen grupos radicales en contra la política o religión radical.
Matar por hablar, hablar para matar, la religión desde hace muchos tiempos ha justificado la muerte de millones, esto demuestra que la evolución humana no ha sido muy efectiva en todas las personas, como no se puede encajar en el estereotipo de asesinos a los islamitas por este acto tan atroz contra la vida, libertad de expresión, tampoco se puede mantener en la impunidad social estos actos que tienen que ser condenados fuertemente, y no solamente hacia los musulmanes si no sobre la sociedad mundial, solo hace falta pensar en cuantas veces al día tenemos que callar por evitar ser juzgados por nuestra manera de pensar, nos encerramos en nuestros pensamientos por miedo a la piedrada, “YO SOY CHARLIE HEBDO” yo soy libre de opinar, juzgar y refutar lo que los demás piensen por el simple hecho de que puedo, y quien no piense igual puede refutarme pero no agredirme, de las grandes discusiones salen las mejores enseñanzas si olvidar que el respeto a tu vida y a la mía está por encima de todo.