miércoles, 11 de marzo de 2015

“Yo soy tu hermano”

El mundo se estremeció ante la noticia de la masacre del semanario Charlie Hebdo, doce muertos, cuatro personas heridas, un orgullo gravemente maltratado, millones de novelas interrumpidas cada diez minutos y como era de esperarse una avalancha de publicaciones que defendían a morir la libertad de expresión; en Colombia sentimos la muerte de nuestros queridos franceses como propia, tan propia que nos dolió más que la de mujer que vio morir a su hijo a las afueras de un hospital porque no lo atendían, del campesino que sostiene a cuatro más y perdió sus extremidades por una mina quiebra patas, entre otro tipo de chascarrillos de esa clase que pasan a diario en nuestro país, es que tenemos un corazón tan grande y un pensamiento crítico tan amplio que creo que los Charlie Roberto, Charlie Falcao, o Charlie Obdulio tuvieron que inundar nuestras registradurías. 
Colombia, país de un gran y sagrado corazón, tanto que no puedo imaginar al procurador persignándose, rezando por la libertad de expresión de rodillas a la virgen de la chancleta, con la misma que le pega al niño que tiene en sus piernas por recordarle que en nombre de la iglesia católica el mismo quemo libros que él consideraba “herejes” en la ciudad bonita, un claro acto contra la libertad de expresión y de pensamiento, y mírenlo ahora es procurador, si no hubieran matado a los yihadistas, a lo mejor uno de esos se viene para Colombia y lo nombran ministro de tic o hacker encargado. 
Pero que viva la libertad de expresión, que vivan los mensajes en contra de la masacre de Charlie Hebdo, que permanezcan grabados en la inmortal internet, justo debajo de los que dicen que lo que paso con María Del Pilar Hurtado es persecución política y que espiar políticos y periodistas que opinan diferente al Reich, digo a la extrema derecha es necesario para mantener la paz que my president nos regaló. Muerte a los extremistas yihadistas, no más agresión a la libertad de expresión y es que el que opine diferente se le abre proceso por guerrillero y colaborador de los islamistas. 
Yo soy Charlie Hebdo, como periodista daría mi vida por lo que pienso, opino y digo lo que se me dé la gana, creo en la libertad de expresión, creo en el amor, en los poemas para expresarlos, como creo en el odio y el papel para manifestarlo, pero no creo en quienes se estremecen por lo ajeno por parecer actualizados y no sufren con lo propio, ni hacen nada por respetar la opinión del otro, vivimos en un país intolerante, así que invito a todos quienes dicen “Yo soy Charlie Hebdo” digan “Yo soy tu hermano y te respeto” porque la libertad de expresión comienza en el trabajo, en la universidad, en el otro no en lo que los medios nos meten si o si. 


Editorial por: Néstor David Mancilla Peña